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Historia de la Hípica en el Perú

Se conoce que desde 1860 ya existía la costumbre de hacer carreras al estilo criollo en los caminos reales que conducían a las haciendas del valle de Lima y que se verificaban sobre 200 o 500 metros. Se corría a pelo (es decir montándose sin aparejo alguno) y los protagonistas eran caballos criollos, dedicados tan solo a la velocidad.

Este tipo de pruebas daban lugar a hermosas fiestas campestres y despertaban en la población limeña gran entusiasmo principalmente entre los hacendados.

Sin embargo el punto de partida del turf peruano es a partir del año 1864 en la cancha de Bellavista, posiblemente en las vecindades de lo que hoy es el distrito de La Perla y colindante con el trazo actual de Costanera. La primera reunión de carreras se realizó el lunes 29 de febrero de 1864 disputándose tres pruebas.

La primera reunión pública de carreras de caballos se hizo con intervención de comerciantes y trabajadores ingleses que arribaron a Lima para la construcción de la línea ferroviaria.

En el año 1869, se inauguró una nueva cancha, ubicada en la Pampa del Pino, en las faldas del cerro El Agustino, aunque en esta se hicieron muy pocas reuniones, ya que empezó a correrse en la Cancha Lima, situada en terrenos privados de Chacra Colorada.

Hasta entonces, la organización de las reuniones hípicas estaba a cargo de los llamados Comités, que se iban formando y renovando informalmente, eran de su cargo, los premios, muy módicos, y los cubrían con las entradas que se abonaban para participar en la prueba o para presenciar las mismas.

Ante el crecimiento de la afición nace lo que se llamó la Sociedad de Carreras a fines de 1871 conformada por un grupo de grandes aficionados teniendo como su primer presidente al señor Walter Graña.

El inicial objetivo de la Sociedad de Carreras fue la construcción de un hipódromo, es aquí donde surge la figura del ingeniero Enrique Meiggs, quien cede los terrenos de su hacienda ubicados en La Legua para cristalizar tal anhelo, este anhelado proyecto fue bautizado como la Cancha Meiggs en reconocimiento a quien había jugado un rol importante para su realización.

Las actividades en esta nueva cancha se iniciaron en mayo de 1873 pero la Guerra del Pacifico puso fin a las mismas, la afición hípica retomó la actividad en 1894, creándose una nueva Comisión y pasaron a ser la atracción de todas las clases, lo que motivó entonces la creación del Jockey Club de Lima cuyo objetivo fue "fomentar las carreras de caballos como diversión digna de nuestra cultura y como medio de estimular en el país la introducción de nuevas y mejoras razas de caballos y en el mejoramiento de las actuales".

Poco después se publicó el primer Reglamento de Carreras y de Apuestas como también el Estatuto nueva entidad y el calendario Clásico. El primer Presidente del Jockey Club de Lima fue don Ricardo Ortiz de Zevallos. A comienzos del siglo pasado, surgió en el Jockey Club de Lima la inquietud de contar con un nuevo hipódromo, más cercano a Lima y después de muchas gestiones se consiguió que la Municipalidad de Lima cediera los terrenos de Santa Beatriz por 99 años a cambio de organizar las carreras de caballos y el mejoramiento de la raza.

Así, se procedió a la construcción del morisco Hipódromo de Santa Beatriz que fue inaugurado el 14 de junio de 1903. Posteriormente el Jockey Club de Lima ante el crecimiento de Lima y gracias las gestiones de su Presidente don Enrique Ayulo Pardo consiguió que se le asignara otro terreno donde se construyó el nuevo Hipódromo de San Felipe inaugurado 4 de diciembre de 1938.

La hípica por entonces alcanzó un notable repunte hasta que, por desacuerdos entre el Presidente de la Institución, don Ernesto Ayulo Pardo, con los accionistas cuya representación ejercía Luis Rodríguez Mariátegui, y ante el estado de tirantez imperante, interviene el Gobierno determinando la dación de una resolución el 31 de agosto de 1945 designando una Comisión ad- honorem para superar los problemas.

Esta Comisión cumplió con acierto la misión encomendada presentando las recomendaciones necesarias para la normalización de las carreras, las mismas que sirvieron de base para a dación de la Ley 10345 que posteriormente dio nacimiento al Jockey Club del Perú que, es hasta ahora, la entidad autorizada para el control y administración de las carreras de caballos en el Perú, pues los directivos del Jockey Club de Lima no supieron cumplir con las nuevas normas y en consecuencia desapareció.

San Felipe estuvo en operatividad hasta la inauguración del actual Hipódromo de Monterrico que tuvo lugar 18 de diciembre de 1960. Así el turf nacional tuvo desde entonces un hogar propio, un hipódromo construido por su propio esfuerzo, cuya inauguración representó un acontecimiento sin precedentes en sus anales, que llena de orgullo y satisfacción a las legiones de aficionados al deporte de reyes en el país.

Después de casi cien años de existencia, el turf nacional tiene un hogar propio, un Hipódromo construido por su propio esfuerzo, cuya inauguración representa un acontecimiento sin precedentes en sus anales, que llena de orgullo y satisfacción a las legiones de aficionados al deporte de los reyes en la capital del Perú.

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